¿Funciona realmente el electroestimulador?

Elige el electroestimulador que más se ajuste a tus necesidades

Comencemos este artículo haciendo un balance de un par de aspectos muy importantes. La electroestimulación es una técnica basada en la estimulación del músculo por impulsos eléctricos. Estos impulsos pasan a través del cuerpo y llegan a los músculos, que son estimulados a contraerse de la misma manera que cuando normalmente entrenan en el gimnasio. Esta práctica se utiliza comúnmente como una técnica de rehabilitación para el dolor o el trauma muscular. Por lo tanto, no es en absoluto peligroso para la salud.

Dependiendo de la terapia a seguir o de la zona a tratar, la última tecnología nos proporciona una serie de impulsos diferentes adecuados para cada propósito y cada parte del cuerpo. Lo primero que hay que establecer al iniciar el tratamiento de electroestimulación es si el músculo está sano o dañado. En el caso de un músculo lesionado se deben utilizar corrientes que aumenten su intensidad de forma exponencial, en este caso los pulsos son de forma triangular, donde el pico de intensidad máxima se alcanza gradualmente y se tiene un descenso más pronunciado. Para evitar la fatiga muscular, ya que estamos hablando de trabajo pasivo, las pausas que transcurren deben ser adecuadamente largas.

Chequeos médicos constantes

Este tratamiento debe hacerse bajo supervisión médica, cuando sea posible, seguido de investigaciones para verificar la respuesta correcta del músculo. Este tipo de vigilancia es útil para comprender la zona precisa que se debe estimular, excluyendo las zonas sanas vecinas. En un músculo sano, en cambio, el tipo de corriente utilizada es farádica. Una corriente farádica es una corriente que se desarrolla en la interfaz electrodo-electrolito. En este caso el tipo de pulso tendrá una forma rectangular, con una subida rápida, una fase de parada y un descenso instantáneo a cero.

En el caso de un músculo sano, también se pueden utilizar las ondas sinusoidales; estas ondas también tienen un excelente efecto estimulante sobre el músculo. El uso del electroestimulador también puede combinarse con un movimiento dinámico o estático que hipotéticamente podría conducir a un importante fortalecimiento de los músculos. Sin embargo, las opiniones de los médicos y los expertos siguen siendo contradictorias.

De hecho, se piensa por muchas partes que este uso combinado podría llevar a una reducción de la capacidad de contracción del músculo, una especie de engrosamiento muscular, probablemente reversible, pero ciertamente insalubre. Más tarde se vio que en una sola placa motora este fenómeno podía ser incluso irreversible, con consecuencias muy graves en la contracción del músculo y la consiguiente pérdida de rendimiento.

Si estás sano, levanta pesas de hierro fundido.

Entonces, ¿la electroestimulación funciona o no? Un electroestimulador puede ayudar a un músculo enfermo y mantener cierta firmeza en los músculos sanos. En lo que respecta a las terapias de recuperación, siempre deben ir seguidas de controles específicos. Esto no es fácil de hacer en los gimnasios normales, ya que este tipo de vigilancia requiere herramientas específicas muy costosas y personal altamente calificado.

Por lo tanto, como muchas personas sugieren, el electroestimulador debe comprarse con un mínimo de experiencia y si se trata de un músculo enfermo, que lo sigan personas experimentadas. Los electroestimuladores que se venden para fortalecer los músculos son sólo un truco publicitario para vender el producto. El testimonio de turno, el que es musculoso, gimnástico y tal vez lleno de esteroides se pone ahí como un muñeco. Seguramente nadie puede pensar en llegar a esos resultados ni siquiera comprando un electroestimulador de mil euros. Si quieres relajarte de manera efectiva, ve al gimnasio, el electroestimulador es sólo un adyuvante.

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