Las fibras musculares y cómo estimularlas

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La fibra muscular puede definirse como una de las muchas células que componen nuestro cuerpo o mejor aún, es la unidad morfológica del músculo. Los músculos están formados por un número de fascículos, estos fascículos están a su vez compuestos de fibras musculares. Estas unidades cilíndricas liberan energía química a través de reacciones y la transforman en energía mecánica, y luego, al actuar sobre el hueso, permiten que el cuerpo se mueva. Las fibras musculares, que luego se agrupan en haces, pueden tener desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros de longitud.

De hecho, en la anatomía se ven como largas células cilíndricas, con numerosos núcleos cerca de la superficie. Dentro de las fibras hay cientos de miles de filamentos que contienen unidades contráctiles. Por último, también hay fibras musculares esqueléticas, más conocidas como las células más grandes de nuestro cuerpo. Las fibras se distinguen no sólo por su anatomía, sino también por las características fisiológicas de cada una. Dentro de un músculo tenemos diferentes tipos de fibra.

La importancia de las fibras en los atelites

Estos se clasifican por la fuerza de la fatiga y la tasa de contracción. También se distinguen por el color, las fibras blancas y las fibras rojas. Las fibras blancas son fibras que se encogen rápidamente. Estas fibras son capaces de acortarse muy rápidamente. El contenido de hemoglobina en su interior es muy bajo, como en el caso de las mitocondrias. Por lo tanto, no pueden utilizar el mecanismo aeróbico para producir energía, por lo que utilizan el tipo anaeróbico.

Cuando un atleta tiene un porcentaje mayor de fibras blancas que de fibras rojas, puede practicar deportes como el salto, el culturismo, el atletismo (en el caso de los velocistas) y todos aquellos deportes que no requieren una gran resistencia, sino más bien una fuerza explosiva. Las fibras rojas en cambio son ricas en mioglobina, esta sustancia es roja (de ahí el color de las fibras) y llevan el oxígeno a las mitocondrias donde se utiliza. Estas fibras extraen energía casi exclusivamente del mecanismo aeróbico (donde el oxígeno se combina con las grasas y los azúcares), por lo que para ellas el oxígeno es una parte esencial. Las fibras rojas están rodeadas por un gran número de capilares, lo que ayuda a promover el suministro de oxígeno.

Diferencia entre las fibras blancas y las rojas

Estas fibras tienen menos fuerza y una velocidad de contracción (es decir, de acortamiento) inferior a la de las fibras blancas, pero tienen una resistencia a la fatiga muy alta. Los atletas en los que las fibras rojas son más numerosas que las fibras blancas sobresalen en actividades deportivas como el ciclismo, los maratones, el esquí de fondo y todas aquellas disciplinas que requieren una alta resistencia al esfuerzo. La fuerza que desarrolla una fibra muscular es directamente proporcional a su longitud al comienzo de la contracción.

Su longitud debe ser óptima, de lo contrario el rendimiento se reducirá. Los músculos blancos también se llaman fásicos porque son capaces de contraerse rápidamente y en poco tiempo. Los músculos rojos, por otro lado, también se llaman tónicos, porque son muy capaces de mantenerse en contracción durante mucho tiempo. Las fibras musculares del cuerpo humano realizan una acción fundamental, sin ellas no podríamos ni siquiera ponernos de pie, por lo que entrenarlas bien es fundamental.